Parte Primera
DOÑA SOFÍA RUIZ IZQUIERDO
Doña Sofía Ruiz Izquierdo fue una mujer ejemplar, una Maestra cuya fecunda labor docente dejó una huella imperecedera, no sólo en las jóvenes que tuvieron la dicha feliz de ser sus alumnas, sino también en todo el pueblo de Los Hinojosos donde, durante muchos años, impartió su magisterio con erudición y doctrina. Nació el día 10 de octubre del año 1.862, en Villar de Cañas (Cuenca). Era hija de Enrique Ruiz, de la misma naturaleza, y de Amalia Izquierdo, natural de Monreal del Llano, y murió el día 29 de diciembre del año 1945.
DOÑA SOFÍA RUIZ IZQUIERDO
Doña Sofía Ruiz Izquierdo fue una mujer ejemplar, una Maestra cuya fecunda labor docente dejó una huella imperecedera, no sólo en las jóvenes que tuvieron la dicha feliz de ser sus alumnas, sino también en todo el pueblo de Los Hinojosos donde, durante muchos años, impartió su magisterio con erudición y doctrina. Nació el día 10 de octubre del año 1.862, en Villar de Cañas (Cuenca). Era hija de Enrique Ruiz, de la misma naturaleza, y de Amalia Izquierdo, natural de Monreal del Llano, y murió el día 29 de diciembre del año 1945.
En septiembre de 1888, se presentó a las Oposiciones a Escuelas de Primera Enseñanza, el la provincia de Cuenca, obteniendo por sus brillantes ejercicios el número uno. En 1896 tomó posesión de la Escuela Pública de Niñas de Los Hinojosos, donde ejerció, como Maestra Nacional en propiedad, hasta el año 1932, fecha en que se jubiló a la edad de 70 años.
El día 10 de febrero de 1892, contrajo matrimonio con el Primer Teniente de Caballería, Don Manuel Albendea Izquierdo, en la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, del Marquesado, siendo Párroco de la misma Don Manuel Dieguez; presenció la ceremonia como Cura Castrense Don José Montero, Párroco de la iglesia de la Orden. Tuvo siete hijos, de los cuales sólo sobrevivieron cuatro: Enrique, Manuel, Amalia y Blanca. Enrique contrajo matrimonio en Hontanaya con Agripina Ortiz, quienes tuvieron tres hijos: Enrique, Nélida y Sofía.- Manuel se casó en Los Hinojosos con Virginia Díaz Moya, y sólo tuvieron un hijo: Manuel.- Amalia contrajo nupcias con Miguel Moya Mena, también de Los Hinojosos, y ambos fueron los padres de Ataúlfo, Placidia, Emma y Sofía.- Su otra hija, Blanca, se casó con Eugenio Pinedo, natural de Hontanaya, padres de Blanca y de Mercedes.
Durante toda su vida, Doña Sofía, fue un fiel ejemplo de mujer trabajadora, responsable de su profesión, adelantada a su tiempo. A lo largo de todos aquellos años que ejerció como Maestra Nacional, educó a un sin número de generaciones de niñas, a quienes enseñó no sólo las materias que se exigían en una Escuela Pública: Aritmética, Geografía, Religión, etc., sino lo primero y principal: Educación, acompañado todo ello de las manualidades que entonces se exigía a toda mujer: Costura, bordados, encaje, cocina y administración del hogar, siendo muchas las jóvenes en edad casadera, las que volvían de nuevo a la escuela para hacerse el ajuar bajo su dirección. Como dato curioso, puede comprobarse que todas las mujeres pertenecientes a las generaciones que pasaron por su clase, tenían, y tienen las que aún viven, el mismo tipo de rasgos de escritura que la Señora Maestra.
Sentó el primer precedente de mujer con profesión libre y responsable, tanto que, al fallecimiento de su esposo, el 13 de octubre de 1915, fue ella sola quien sacó a flote a la familia, costeando, incluso, la carrera de Medicina a su hijo mayor, Enrique. Durante cuarenta y cuatro años ejerció como Maestra Nacional, desempeñando la Escuela Pública de Los Hinojosos. Puso en ello toda su gran vocación, su gran inteligencia y su incansable interés por enseñar. Como Santa Teresa de Jesús, Madame Curie, o Rosalía de Castro, se inmoló en su época, sacrificándose por sus queridas niñas. Abrió un sin fin de caminos. ¡Lástima que el medio rural y las limitaciones de la época, no permitieran que brotaran infinidad de vocaciones en todas aquellas generaciones de jóvenes que ella cultivó con tanto amor! No obstante lo cual, el pueblo es sabio y supo captar la entrega de esta admirable mujer, el sacrificio de tantos años de Doña Sofía Ruiz, dedicándole una calle que perpetúa su memoria en el momento actual.
El día 10 de febrero de 1892, contrajo matrimonio con el Primer Teniente de Caballería, Don Manuel Albendea Izquierdo, en la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, del Marquesado, siendo Párroco de la misma Don Manuel Dieguez; presenció la ceremonia como Cura Castrense Don José Montero, Párroco de la iglesia de la Orden. Tuvo siete hijos, de los cuales sólo sobrevivieron cuatro: Enrique, Manuel, Amalia y Blanca. Enrique contrajo matrimonio en Hontanaya con Agripina Ortiz, quienes tuvieron tres hijos: Enrique, Nélida y Sofía.- Manuel se casó en Los Hinojosos con Virginia Díaz Moya, y sólo tuvieron un hijo: Manuel.- Amalia contrajo nupcias con Miguel Moya Mena, también de Los Hinojosos, y ambos fueron los padres de Ataúlfo, Placidia, Emma y Sofía.- Su otra hija, Blanca, se casó con Eugenio Pinedo, natural de Hontanaya, padres de Blanca y de Mercedes.
Durante toda su vida, Doña Sofía, fue un fiel ejemplo de mujer trabajadora, responsable de su profesión, adelantada a su tiempo. A lo largo de todos aquellos años que ejerció como Maestra Nacional, educó a un sin número de generaciones de niñas, a quienes enseñó no sólo las materias que se exigían en una Escuela Pública: Aritmética, Geografía, Religión, etc., sino lo primero y principal: Educación, acompañado todo ello de las manualidades que entonces se exigía a toda mujer: Costura, bordados, encaje, cocina y administración del hogar, siendo muchas las jóvenes en edad casadera, las que volvían de nuevo a la escuela para hacerse el ajuar bajo su dirección. Como dato curioso, puede comprobarse que todas las mujeres pertenecientes a las generaciones que pasaron por su clase, tenían, y tienen las que aún viven, el mismo tipo de rasgos de escritura que la Señora Maestra.
Sentó el primer precedente de mujer con profesión libre y responsable, tanto que, al fallecimiento de su esposo, el 13 de octubre de 1915, fue ella sola quien sacó a flote a la familia, costeando, incluso, la carrera de Medicina a su hijo mayor, Enrique. Durante cuarenta y cuatro años ejerció como Maestra Nacional, desempeñando la Escuela Pública de Los Hinojosos. Puso en ello toda su gran vocación, su gran inteligencia y su incansable interés por enseñar. Como Santa Teresa de Jesús, Madame Curie, o Rosalía de Castro, se inmoló en su época, sacrificándose por sus queridas niñas. Abrió un sin fin de caminos. ¡Lástima que el medio rural y las limitaciones de la época, no permitieran que brotaran infinidad de vocaciones en todas aquellas generaciones de jóvenes que ella cultivó con tanto amor! No obstante lo cual, el pueblo es sabio y supo captar la entrega de esta admirable mujer, el sacrificio de tantos años de Doña Sofía Ruiz, dedicándole una calle que perpetúa su memoria en el momento actual.