Crónicas de un Pueblo

Los Hinojosos
"Mi pueblo se encuentra rodeado de tierras suaves y severas, con colores tersos y trazos suavemente perfilados. Entre sus rastrojeras y barbechos, en sus nobles caserones con pétreo escudo de armas, no se da el tipismo y el folklore de la sangría, de las castañuelas y de la paella en lata."

X. CURIOSIDADES DEL SIGLO XVI

Parte Primera

CURIOSIDADES DEL SIGLO XVI






Las dos iglesias de Los Hinojosos tienen en la actualidad el número de bancos suficientes para que todas las personas que asisten a las funciones religiosas puedan seguirlas con comodidad, y escuchar, sin desfallecimiento, las extensas, sustanciosas y documentadas pláticas de nuestro Párroco, Don Jesús García García quien, a través de ellas, y en cumplimiento de su sagrado ministerio, enseña la doctrina cristiana, explica los preceptos evangélicos, elogia los actos de virtud y reprende las faltas de sus feligreses, aunque este último punto no sea bien asimilado por todos, como ya sucedió cuando San Juan Bautista denunciaba las lacras sociales de su época.

La colocación de los bancos supuso la desaparición de los reclinatorios, aquellas sillas especiales diseñadas para arrodillarse y orar, usados solo por las mujeres cuya cabeza cubrían con el obligatorio velo; para los hombres estaban reservados los vetustos bancos que aún perduran.

En el siglo XVI, los fieles asistentes a los cultos, cuando tenían que arrodillarse lo hacían sobre las esteras o los baleos extendidos sobre el suelo. La Autoridades de la época -Alcaldes, Regidores y Justicias - disfrutaban del privilegio de poder tomar asiento en los dos primeros escaños que existían delante de la capilla principal -Altar Mayor- pero como había algunas personas que:

... syn tener el comedimiento que debían tener a la Justicia y Regimiento Municipal, se anticipan y asientan en los dichos escaños, de manera que algunas veces no hallan donde sentarse, y no les dan lugar para ello, y para poner el necesario remedio, el señor Visitador mandó que de aquí en adelante no se sienten en los dichos escaños nynguna persona que fueren los dichos Alcaldes y Rexidores, so pena de un ducado a lo que lo contrario ficiere, en lo qual lo da por condenados, aplicados conforme a lo que dispone en Capítulo general, y da poder a los dichos Alcaldes y Cura párroco que ansi lo fagan y executen "sólo la dicha pena", y para que venga a noticia de todos, mandó que el Cura de la dicha yglesia lo publique en la yglesia el primer día fiesta, y ansy lo proveyó e mandó e firmó de su nombre.

En aquellos tiempos, las personas que estaban de luto, seguían unas curiosas costumbres en los actos religiosos a los que asistían. Los señores Obispos y Priores, contrarios a tales usos, tomaron las oportunas medidas para erradicarlos. He aquí una de ellas copiada del original:

Fuimos ynformados que muchos de vos cuando son muertos vuestros padres, madres y maridos, perseverando en una costumbre y rito ajeno a toda cristiandad, y muchas veces reprovada por los prelados, no os levantais al Evangelio, ni os yncais de rodillas para adorar al Santísimo Sacramento, ni os descubris la cabeza, ni os uniformais con los demás crystianos en las ceremonias antas y aprobadas por la Santa Madre Yglesia, lo qual es escandaloso y además está en contra de la cristiandad, por eso os amonestamos, prima, segunda y tercia, en virtud de Santa obediencia, so pena de excomunión y de dos reales para la obra de la dicha yglesia; que de aquí en adelante no guarden las dichas supersticiones que no son admitidas por la Santa Madre Yglesia. En todo, y para todo lo qual pienses y executen los confesores en los que reveldes e ynobedientes fueren.

En el siglo XVI, los fieles aprendían en la lengua oficial de la iglesia, el latín, las principales oraciones y los preceptos básicos del Catecismo. Como no disponían de los devocionarios bilingües que aparecieron siglos más tarde - no los habrían podido utilizar por ser casi todos er analfabetos- la mayoría de ellos recitaban en latín las oraciones que habían aprendido de memoria, sin conocer el significado de las palabras que pronunciaban. Para corregir tan lamentable situación, el señor Obispo dijo y así quedó escrito:

Amonestamos y exhortamos a todos los vezinos desta villa sepan y aprendan en romance y lengua castellana las principales oraciones: Pater Noster, Ave María, Credo y Salve, los artículos de la fe, los mandamiento de la ley de Dios y todos los de la Yglesia, y se los enseñen a sus hijos, pues del deber y de lo desto tuvieren han de dar cuenta a Dios, y encargamos a el cura e confesores tengan en eso especial cuidado, dilatando o negando la absolución a cualquier persona de doce año para arriba que no los supiere. Mandamos a el dicho cura no despose ni vele a persona alguna sin que primero, por propia persona, examine a los tales si saben dichas oraciones, artículos e mandamientos, e no los sabiendo, no los despose ni vele, so pena de un ducado lo antes no faciendo, para la fábrica de la yglesia.

Tañía la campana llamando a los feligreses a la Misa Mayor los días de precepto. Después de este único toque, el sacerdote salía a decir la misa, fuera cual fuere el número de personas que había en la iglesia. La llegada de los fieles al templo continuaba, en ocasiones, hasta después del Ofertorio, por lo cual no cumplían el precepto de oír misa entera los domingos y fiestas de guardar. De las quejas y críticas de los parroquianos tuvo conocimiento el Prelado quien tuvo a bien disponer:

...Avemos sido ynformados que algunos clérigos que suelen aguardar a decir misa a tiempos yntempestivos, causando disgusto e murmuraciones a el pueblo, y como las cosas santas han de facerse santamente, mandamos que ningún clérigo estante en dicha villa, después que ubieren comenzado a tañer a mysa mayor los domingos e fiestas de guardar, no salgan a decir mysa sino se les recava para ello, para evitar los dichos ynconvemientes e otros que se siguen e pueden seguir, lo qual ansí cumplan el cura e clérigos desta villa so pena de excomunión. E si algún clérigo viniere podría el cura en esta dispensarle. Y porque lo susodicho venga a noticia de todos e nadie dello pretenda ignorancia, en virtud de obediencia, mandamos a el cura haga leer y publicar este mandato en la yglesia desta villa, en dos días de fiesta, para que tengan constancia dello...